por Italo Vignoli
Algunos pensaron que el último artículo era solo una crítica a Microsoft por usar OOXML, pero no era solo eso. También quería alertar sobre programas que parecen libres, como OnlyOffice, que en realidad se alían con Microsoft y ayudan a mantener a la gente atrapada en sus formatos.
La gente ya sabe por qué conviene usar formatos abiertos: todos usamos páginas web gracias a HTML, que es un formato estándar y abierto. Su creador, Tim Berners-Lee, luchó para que HTML no se volviera algo cerrado y exclusivo de Microsoft. Si Microsoft hubiera impuesto su propia versión, mucha gente habría tenido que usar dos versiones de las páginas: una abierta y otra cerrada.
En el caso de HTML, Microsoft no pudo imponer su versión porque las normas (el W3C) no aceptaron los cambios que hacía Internet Explorer, y al final Microsoft tuvo que mejorar el navegador para cumplir los estándares. Eso permitió que la gente pudiera elegir el navegador que quisiera.
Si lo mismo hubiera ocurrido con OOXML —y además hubiera sido validado por una institución grande como la ISO pese a no ser un verdadero estándar— hoy muchas personas tendrían que usar software de Microsoft para abrir correctamente documentos y tendrían problemas con otros programas. Lo mismo pasa con archivos DOCX, XLSX y PPTX: si el formato es cerrado, dependes de Microsoft.
Usar un formato cerrado también tiene otras desventajas: entregas el control de tus documentos a una empresa cuyos intereses no son los tuyos. En el mejor de los casos compartes; en el peor, puedes perder acceso. Un ejemplo grave fue cuando Microsoft cerró la cuenta de correo del Fiscal de la Corte Internacional por órdenes políticas.
También podría pasar que Microsoft cambie el formato para que solo ciertos programas, o versiones concretas, puedan leerlo. ¿Por qué arriesgarse si existe un formato abierto y estándar que nadie puede usar como arma y que cualquiera puede leer con software que lo soporte bien?
Hoy LibreOffice abre y guarda archivos ODF sin problemas, y además lee archivos OOXML mejor que muchos programas de Microsoft leen ODF. Si los programas tratan mal ODF, eso empuja a la gente a usar OOXML y así se mantiene a la gente encerrada en un solo proveedor —como si fueran esposas digitales— y eso protege un negocio multimillonario.
Lo ideal es que todo el software adopte ODF como formato de referencia y lo maneje correctamente, para que las personas puedan elegir libremente el programa que quieran por sus funciones y no porque estén obligadas por el formato.
Artículo original: Blog de The Document Foundation
Imagen: Eliane Domingos
