por Italo Vignoli
Hoy, 19 de septiembre, se celebra el Día de la Libertad del Software, una fecha especial que la comunidad del software libre conmemora cada año, el tercer sábado de septiembre, en todo el mundo.
Es una buena oportunidad para analizar LibreOffice desde una perspectiva que a menudo se da por sentada: no solo qué permite hacer el programa, sino también qué libertades ofrece a sus usuarios y qué condiciones no les impone.
El software libre se define por cuatro libertades fundamentales. LibreOffice las garantiza todas y, a partir de ellas, ofrece otras libertades importantes para cualquier persona que escriba una carta, prepare un presupuesto o presente un proyecto.
Las cuatro libertades
LibreOffice se distribuye bajo la licencia Mozilla Public License 2.0 (MPL 2.0), que garantiza a todos sus usuarios las cuatro libertades que definen al software libre:
- La libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito, sin ningún tipo de restricción.
- La libertad de estudiar cómo funciona el programa, gracias a la disponibilidad de su código fuente.
- La libertad de modificar el programa para adaptarlo a las propias necesidades, tanto a nivel individual como organizacional.
- La libertad de distribuir copias del programa, incluidas las versiones modificadas, para que otros usuarios también puedan beneficiarse de sus ventajas.
La libertad de ser dueño de tus propios documentos
Un documento pertenece realmente a su autor cuando el formato en el que se guarda no depende de una empresa que pueda controlar su acceso. LibreOffice utiliza el Formato de Documento Abierto (ODF, por sus siglas en inglés) como formato nativo: un estándar ISO/IEC desarrollado en OASIS mediante un proceso transparente y completamente documentado, que ninguna empresa puede controlar ni modificar de manera unilateral.
Esto significa que un documento guardado hoy en formato ODF podrá seguir siendo legible dentro de veinte años, ya sea con LibreOffice o con otros programas que implementen el estándar.
Para los usuarios particulares, se trata de una cuestión práctica. Para los organismos públicos, que tienen la obligación de conservar documentos y comunicarse con la ciudadanía sin obligarla a comprar un programa específico, es una cuestión de principios.
La libertad de mantener tus datos privados
LibreOffice no recopila datos sobre el uso del programa ni exige crear una cuenta. Los documentos se crean, editan y guardan en el equipo del usuario, y permanecen allí a menos que este decida lo contrario.
No existe una vinculación obligatoria con un servicio en la nube ni se crea un perfil de usuario en un servidor remoto.
La libertad de trabajar sin distracciones
LibreOffice no muestra publicidad ni solicita a los usuarios que contraten una suscripción o se registren en un plan prémium. Su interfaz está diseñada para facilitar el trabajo, no para vender servicios adicionales.
La libertad de decidir sobre la inteligencia artificial
LibreOffice no incorpora funciones de inteligencia artificial generativa. Quienes las necesiten pueden añadirlas mediante extensiones y elegir qué servicio utilizar, incluidos modelos que se ejecutan localmente.
Quienes no las necesiten, por su parte, no tienen que renunciar a ninguna funcionalidad esencial por no utilizarlas.
La libertad de elegir el sistema operativo y el idioma
LibreOffice funciona en Windows, macOS y Linux, y permite transferir documentos entre estos sistemas sin inconvenientes.
Su interfaz está disponible en 120 idiomas, gracias al trabajo de traductores voluntarios. Esto incluye idiomas que algunos proveedores de software comercial dejan de lado. Para quienes hablan esas lenguas, LibreOffice es la única suite ofimática disponible.
La libertad de no pagar licencias y evitar la dependencia de un proveedor
LibreOffice puede utilizarse libremente y sin costo por particulares, empresas y organismos públicos. No hay suscripciones que contratar o renovar ni actualizaciones obligatorias: cada usuario decide cuándo pasar a una nueva versión.
Además, los documentos en formato ODF pueden trasladarse a otros programas compatibles con el estándar sin necesidad de convertirlos.
La libertad de elegir la asistencia técnica
Las organizaciones que necesitan soporte profesional a largo plazo, acuerdos de nivel de servicio o desarrollos a medida pueden contratar estos servicios a empresas del ecosistema de LibreOffice, que ofrecen versiones empresariales y servicios profesionales relacionados.
Existe plena libertad para elegir al proveedor, y cambiar de proveedor no exige cambiar de programa ni de formato de documento.
La libertad de participar
LibreOffice es desarrollado por una comunidad global. Cualquier persona puede colaborar, y no solo escribiendo código: la traducción, el control de calidad, la documentación, el diseño, la difusión y el soporte a usuarios son actividades en las que también participan voluntarios.
Quienes no dispongan de tiempo para colaborar directamente pueden apoyar el proyecto mediante una donación, que contribuye a mantener su independencia.
Cómo celebrar el Día de la Libertad del Software
La forma más sencilla de celebrar el Día de la Libertad del Software es ejercer estas libertades: descargar LibreOffice, guardar los documentos en formato ODF y compartir el programa con quienes puedan necesitarlo.
Y si quieres hacer algo más, puedes conocer las distintas formas de participar en el proyecto o realizar una donación a The Document Foundation.
Descargar LibreOffice: https://es.libreoffice.org/descarga/
Participar en la comunidad: https://es.libreoffice.org/participe/
Realizar una donación: https://es.libreoffice.org/colabora/
