Hoy celebramos dieciséis años de la independencia de LibreOffice y de compromiso con el software libre, los estándares abiertos y la soberanía digital

Hoy celebramos dieciséis años de la independencia de LibreOffice y de compromiso con el software libre, los estándares abiertos y la soberanía digital

por Italo Vignoli

El 28 de septiembre de 2010, un grupo de miembros de la comunidad de OpenOffice.org anunció el lanzamiento del proyecto LibreOffice y de la fundación que lo respaldaría: The Document Foundation. El anuncio generó cierta confusión y escepticismo, así como un enorme entusiasmo entre aquellos miembros de la comunidad que creen en el software libre y de código abierto.

Aquella fecha sirvió como prueba de fuego, separando de manera inequívoca a los verdaderos defensores del software libre y de código abierto de aquellos que, de manera oportunista, se aprovechaban del proyecto OpenOffice.org o esperaban el momento adecuado para imprimirle su propio sello propietario.

Dieciséis años después, LibreOffice lleva más tiempo siendo independiente de lo que OpenOffice.org lo fue jamás bajo el alero de Sun Microsystems. Estamos orgullosos de este logro porque demuestra que el modelo de gobernanza elegido en 2010 -criticado por muchos-, en el que una fundación posee todos los activos y administra la infraestructura, mientras que la comunidad no puede ser controlada por ninguna empresa en particular, era el más adecuado para la realidad del proyecto.

Hoy en día, esta solidez es tan importante como -si no más- lo era en 2010, ya que el debate sobre el software de oficina ha pasado de enfocarse en los costos de licencia e implementación a centrarse en la soberanía digital. Es un concepto que hemos defendido durante más de 20 años, desde que OpenOffice.org comenzó a utilizar el formato de archivo abierto estándar ODF (Open Document Format).

En ese momento, el término soberanía digital aún no se utilizaba, pero el tema ya estaba claro: el control sobre el formato en el que se almacenan los documentos públicos, y sobre cómo evoluciona ese formato, no debe recaer en una sola empresa, sino en la comunidad.

En este sentido, ODF es el formato soberano por excelencia, ya que no depende de la autoridad -y, por lo tanto, de las estrategias comerciales- de una sola empresa, sino de los usuarios -personas, organizaciones y empresas- que lo utilizan y determinan su evolución a través de las contribuciones de expertos dentro del Comité Técnico independiente de OASIS, el cual está integrado por empresas, fundaciones, organismos públicos y personas.

Como único formato soberano, ODF actúa como una prueba de fuego para las suites de oficina que afirman defender la soberanía digital, pero que siguen utilizando el formato propietario OOXML, sometiéndose así al monopolio de Microsoft. Están en buena compañía, dado que incluso la comunidad científica ha renombrado nuestro genoma por la misma razón.

LibreOffice es la única suite de oficina que utiliza ODF como su formato nativo sin proclamarse defensora de la soberanía digital porque, tras dieciséis años de comportamiento constante, no necesita perseguir tendencias para asegurar su lugar en el mercado. Las cifras lo demuestran: hoy en día, las descargas se mantienen estables en un millón por semana, y el sitio web de actualizaciones recibe casi cincuenta millones de visitas al mes.

Simplemente nos gustaría que todo software que se proclame defensor de la soberanía digital demuestre el mismo nivel de coherencia que el proyecto LibreOffice. Esto significa no ceder ante el monopolio de Microsoft en pos de un objetivo teórico -a saber, la compatibilidad con el formato privativo de Microsoft- que, en última instancia, los lleva a traicionar precisamente esa soberanía digital que dicen defender.

Por último, regresemos a nuestro decimosexto aniversario, una oportunidad para agradecer a los miles de colaboradores -desarrolladores, traductores, evaluadores, autores de documentación, diseñadores y simpatizantes- que han construido LibreOffice a lo largo de los años. La mayoría de estos colaboradores permanecen invisibles para los usuarios que se benefician de su trabajo.

Sus esfuerzos se reflejan en la visibilidad del proyecto, la calidad, la solidez y la flexibilidad del software, las 120 versiones en diferentes idiomas (un récord absoluto para el software de escritorio), las opciones de soporte, nuestra presencia en las comunidades globales de software libre y de código abierto, la calidad de la documentación y muchos otros beneficios, la mayoría de los cuales se deben al trabajo voluntario de uno o más miembros de la comunidad.

Gracias a todos. Esperamos volver a vernos dentro de dieciséis años, un poco más maduros, pero aún impulsados por el mismo entusiasmo que el 28 de septiembre de 2010.

 

Artículo original (en inglés)

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Colaboro de manera voluntaria con The Document Foundation desde el año 2011, me ocupo de mantener el sitio en español, de este blog y también de canalizar las consultas de usuarios a los canales apropiados. Soy, además, uno de los administradores del grupo hispano en Matrix (libreoffice_es:matrix.cuates.net) y en Telegram (https://t.me/libreoffice_es).
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